Gian Lorenzo Bernini, Busto de Costanza Bonarelli (detalle), ca. 1637–1638. Mármol, altura 74,5 cm. © Museo Nazionale del Bargello, Florencia.
El detalle del rostro en el Busto de Costanza Bonarelli (1636–1637) de Gian Lorenzo Bernini revela un grado de inmediatez psicológica sin precedentes en el retrato barroco. Los labios ligeramente entreabiertos, la mirada asimétrica y las mejillas modeladas con suavidad sugieren un instante suspendido, como si la figura estuviera a punto de hablar o girarse. Bernini abandona la idealización en favor de un naturalismo vívido: la respiración irregular insinuada por la boca, la tensión alerta de los ojos y la sutil animación de la carne transmiten una presencia íntima, casi privada. El rostro parece vivo, animado por una conciencia interior más que dispuesto para una pose escultórica. Busto de Costanza Bonarelli (detalle), hacia 1637–1638. Mármol, altura 74,5 cm, © Museo Nazionale del Bargello, Florencia