Criaturas, Creadores. San Francisco y el Arte Contemporáneo

22 mayo - 20 septiembre 2026

Una reflexión sobre el extraordinario legado cultural y espiritual de la santa de Asís a través del lenguaje del arte italiano desde finales del siglo XX hasta la actualidad. La exposición trasciende la tradición iconográfica franciscana para explorar el valor contemporáneo del Cántico de las Criaturas, reuniendo obras históricas, obras maestras de la colección del museo y encargos recientes.

Museo Extra MAXXI, Via Guido Reni, 4a

Criaturas, Creadores. San Francisco y el arte contemporáneo
La imagen documenta uno de los espacios de exposición. Luis Do Rosario, cortesía de la Fundación MAXXI.

La figura di San Francisco de Asís sigue representando uno de los referentes culturales más profundos de la civilización occidental. Su idea de una fraternidad universal entre el ser humano, la naturaleza y la creación ha atravesado los siglos, influyendo no solo en la espiritualidad y la literatura, sino también en las artes visuales. La exposición aborda este legado desde una perspectiva original, optando por no reproducir la imagen tradicional del santo, sino por explorar la permanencia de su pensamiento en la sensibilidad artística contemporánea.

El proyecto, concebido en el marco de las celebraciones del octavo centenario de la muerte de Francisco de Asís, establece un diálogo entre obras de la segunda mitad del siglo XX y del arte contemporáneo, tomando el Cántico de las Criaturas como clave interpretativa. El recorrido expositivo propone una reflexión sobre la materia, la fragilidad de los seres vivos, el paisaje y la relación entre el ser humano y la naturaleza, identificando en la investigación artística contemporánea algunas de las intuiciones que han convertido el mensaje franciscano en una propuesta sorprendentemente actual.

El pensamiento de San Francisco y el arte contemporáneo

La principal originalidad de «Criaturas, Creadores. San Francisco y el arte contemporáneo» radica en haber desplazado el centro de la interpretación desde la representación iconográfica del santo hacia su concepción del mundo. Durante siglos, la figura de Francisco ha sido narrada a través de episodios célebres de su vida, desde el encuentro con el lobo de Gubbio hasta el sermón a los pájaros y la recepción de los estigmas. La exposición, en cambio, opta por destacar el significado profundo de estos gestos, considerándolos la expresión de una relación singular entre el ser humano y la creación.

El Cántico de las Criaturas como clave de lectura

El Cántico de las Criaturas, uno de los primeros textos poéticos de la literatura italiana, constituye el fundamento teórico del recorrido expositivo. La obra de Francisco propone una visión del mundo en la que cada elemento de la naturaleza participa de una misma dignidad, superando cualquier jerarquía entre el ser humano y el entorno.

Esta perspectiva adquiere hoy una relevancia particular. Las cuestiones medioambientales, la relación con el paisaje y la reflexión sobre la sostenibilidad y la responsabilidad colectiva han encontrado en el arte contemporáneo uno de sus principales espacios de elaboración crítica. La exposición sugiere que el pensamiento franciscano puede interpretarse no solo como un testimonio religioso, sino también como una categoría cultural capaz de orientar nuestra mirada sobre el presente.

La figura del Parvolus

Uno de los conceptos centrales de la exposición es el de Francisco como parvolus, el pequeño, la criatura entre las criaturas. Se trata de una idea que cuestiona una visión antropocéntrica de la realidad e invita a considerar al ser humano como parte de un equilibrio más amplio.

Desde el punto de vista artístico, esta perspectiva se traduce en una atención especial hacia los materiales sencillos, los procesos de transformación, los elementos naturales y las prácticas creativas que privilegian el diálogo con el paisaje y la memoria. La fragilidad, lejos de percibirse como un límite, se convierte en una condición de apertura y de relación.

El recorrido de la exposición

La exposición reúne obras procedentes de la colección del museo junto con piezas históricas, préstamos y nuevas producciones realizadas específicamente para el proyecto. Más que seguir un criterio cronológico, el recorrido construye un complejo sistema de relaciones entre artistas y generaciones diferentes, mostrando cómo el pensamiento franciscano sigue constituyendo una fuente de reflexión para la cultura visual contemporánea.

La muestra no pretende ilustrar la figura de San Francisco a través de la iconografía religiosa tradicional, sino identificar en las obras algunos de los núcleos temáticos esenciales de su mensaje: la relación con la creación, el valor de la pobreza entendida como esencialidad, el respeto por toda forma de vida, la fragilidad de la condición humana y la posibilidad de una relación armónica entre el ser humano y la naturaleza.

Las obras de la segunda mitad del siglo XX

Una parte significativa de la exposición está dedicada a los protagonistas del arte italiano de la posguerra, cuyas investigaciones desarrollaron una relación privilegiada con la materia, el paisaje y la dimensión espiritual de la existencia. Aunque pertenecen a experiencias artísticas muy distintas, estos autores comparten una atención especial hacia la realidad concreta y los procesos de transformación del mundo natural, aspectos que encuentran interesantes puntos de contacto con la sensibilidad franciscana.

Materia y espiritualidad

Las obras de Alberto Burri, Pier Paolo Calzolari y Ennio Morlotti constituyen algunos de los momentos más significativos del recorrido expositivo. En estos artistas, la materia no representa un simple medio expresivo, sino que se convierte en la protagonista de la propia obra, adquiriendo un valor simbólico que evoca la transformación constante de los seres vivos.

En la obra de Burri, sacos, maderas, plásticos quemados y cretti testimonian una concepción del arte en la que la herida y la regeneración conviven, transformando materiales pobres y cotidianos en imágenes de gran intensidad poética, una interesante correspondencia con la idea franciscana de la dignidad de cada elemento de la creación.

Las obras de Pier Paolo Calzolari introducen, por el contrario, una dimensión suspendida en la que elementos naturales y materiales inusuales construyen ambientes de intensa sugerencia contemplativa. Hielo, sal, plomo y superficies orgánicas generan una poética de la precariedad que invita a reflexionar sobre el carácter transitorio de la existencia y la continua metamorfosis de la materia.

En la pintura de Ennio Morlotti, el paisaje se disuelve progresivamente en una trama de signos y colores que restituyen la energía vital de la naturaleza. La representación pierde cualquier carácter descriptivo para transformarse en una experiencia directa del mundo natural, entendido como un organismo vivo en constante evolución.

Una búsqueda similar de la esencialidad caracteriza también la obra de Giorgio Morandi. Sus célebres naturalezas muertas y paisajes reducidos a unos pocos elementos fundamentales construyen un espacio de silencio y meditación en el que los objetos más sencillos adquieren una presencia casi sagrada. La reducción formal y la atención a las mínimas variaciones de la luz y el color evocan una dimensión contemplativa que encuentra sorprendentes afinidades con la espiritualidad de San Francisco.

Naturaleza, signo y memoria

Un segundo núcleo del recorrido expositivo pone en relación a artistas que han abordado el tema de la naturaleza a través de lenguajes profundamente diferentes, aunque unidos por su interés en la relación entre la experiencia individual y la memoria colectiva.

Las obras de Stefano Arienti exploran el valor de las transformaciones y las estratificaciones de la materia, reelaborando imágenes y materiales preexistentes mediante intervenciones mínimas que modifican la percepción de la realidad.

La investigación de Bruna Esposito incorpora elementos naturales, fenómenos atmosféricos y materiales cotidianos en instalaciones que reflexionan sobre la energía, el tiempo y la sostenibilidad. Sus obras establecen un diálogo directo con las fuerzas de la naturaleza, invitando al público a considerar el paisaje como un espacio de equilibrio y de responsabilidad compartida.

Especial relevancia adquiere la presencia de Maria Lai, cuya producción artística ha construido uno de los recorridos más originales de reflexión sobre la relación entre comunidad, memoria y territorio. Hilos, tejidos, libros cosidos e intervenciones ambientales transforman el gesto artístico en un acto de relación, devolviendo protagonismo a las tradiciones populares.

Las obras de Mario Schifano amplían aún más este diálogo mediante una reinterpretación personal del paisaje contemporáneo. La naturaleza, filtrada a través de la cultura de las imágenes y de los medios de comunicación, conserva una intensa carga simbólica y testimonia la compleja relación entre el entorno natural y la civilización tecnológica.

También la obra de Antonio Del Donno aborda el tema del símbolo y de la memoria, recuperando signos arquetípicos y materiales esenciales que remiten a una dimensión ritual y universal. Sus trabajos parecen interrogar el significado profundo de las formas y de las tradiciones culturales.

Con Paolo Canevari, el recorrido se abre finalmente a una reflexión sobre la relación entre naturaleza y civilización contemporánea. A través del empleo de materiales industriales y objetos de uso cotidiano, el artista construye imágenes que cuestionan los equilibrios entre desarrollo tecnológico, medio ambiente y responsabilidad colectiva.

En su conjunto, estas experiencias muestran cómo el paisaje no es simplemente un tema de representación, sino un espacio de relaciones, memorias y transformaciones continuas. El signo artístico se convierte en una herramienta para interrogar la relación entre cultura y naturaleza, entre individuo y comunidad, ofreciendo una pluralidad de interpretaciones que encuentran en el pensamiento franciscano un terreno común de encuentro.

Las nuevas generaciones de artistas

Junto a los maestros de la segunda mitad del siglo XX, la exposición presenta una importante selección de artistas contemporáneos invitados a dialogar con el legado de San Francisco a través de lenguajes renovados y perspectivas personales. Las obras de Jacopo Benassi, Chiara Calore, Aron Demetz, Fulvio Di Piazza, Marco Cingolani, Andrea Mastrovito, Alessandro Pessoli y Nicola Samorì testimonian la vitalidad de una investigación artística que aborda cuestiones como la vulnerabilidad del cuerpo, la metamorfosis de los seres vivos, la relación entre el ser humano y el entorno y el significado de la memoria cultural.

Un interés especial revisten las obras inéditas encargadas específicamente para el proyecto expositivo. Estos nuevos trabajos no ilustran el pensamiento franciscano en sentido narrativo, sino que reinterpretan sus intuiciones fundamentales, transformándolas en imágenes capaces de dialogar con las cuestiones del presente.

Nuevas interpretaciones de lo viviente

La figura humana, el cuerpo animal, el paisaje y la metamorfosis constituyen algunos de los principales motivos iconográficos del recorrido. El interés por la vulnerabilidad de los seres vivos y por los procesos de transformación pone de manifiesto la continuidad entre el mensaje franciscano y algunas de las cuestiones más significativas del arte contemporáneo.

Especial importancia adquieren las obras inéditas realizadas para el proyecto, que testimonian la voluntad curatorial de no limitarse a una reinterpretación histórica, sino de estimular nuevas producciones artísticas capaces de dialogar directamente con el tema de la exposición.

El proyecto curatorial de Beatrice Buscaroli

La labor curatorial de Beatrice Buscaroli se distingue por un planteamiento que privilegia el diálogo entre obras e ideas antes que una simple sucesión cronológica de artistas. El recorrido expositivo construye una red de referencias en la que materiales, formas e imágenes se convierten en instrumentos para reflexionar sobre la relación entre lo sagrado y lo contemporáneo.

Una exposición más allá de la iconografía religiosa

La decisión de evitar una representación directa de San Francisco constituye uno de los aspectos más interesantes del proyecto. El santo no aparece como protagonista figurativo, sino como un principio generador de pensamiento, capaz de poner en relación experiencias artísticas muy diversas.

Desde esta perspectiva, la exposición aborda temas como la pobreza, el respeto por la creación, la fragilidad de la existencia, la dignidad de la materia y la responsabilidad hacia el mundo natural, demostrando cómo el lenguaje del arte contemporáneo puede dialogar con cuestiones espirituales sin renunciar a su autonomía crítica.

Arte, ética y contemporaneidad

El proyecto pone además de relieve el papel de las instituciones culturales en la construcción de un diálogo entre el patrimonio histórico y la sensibilidad del presente. La figura de Francisco es interpretada como un patrimonio cultural compartido, capaz de ofrecer herramientas de reflexión sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo.

En este sentido, «Criaturas, Creadores. San Francisco y el arte contemporáneo» propone un modelo expositivo en el que la historia del arte, la filosofía, la espiritualidad y la ecología cultural convergen en una lectura interdisciplinaria de la contemporaneidad.

¿Por qué visitar la exposición?

La exposición representa una oportunidad significativa para comprender algunas de las principales direcciones del arte italiano de las últimas décadas desde una perspectiva interpretativa inédita. El diálogo entre maestros históricos y artistas contemporáneos permite identificar continuidades y diferencias en la representación de la naturaleza, la materia y la relación entre el individuo y la colectividad.

Desde el punto de vista histórico-artístico, el mensaje de San Francisco es liberado de una dimensión exclusivamente religiosa para ser interpretado como un sistema de valores capaz de atravesar los lenguajes artísticos del siglo XX y del siglo XXI.

A través del diálogo entre materia y símbolo, memoria y paisaje, figura y metamorfosis, el evento propone una lectura articulada de la relación entre arte y realidad, mostrando cómo el pensamiento franciscano sigue representando un fértil campo de investigación para los artistas contemporáneos y una herramienta privilegiada para interrogar el presente.

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