17 marzo - 12 julio 2026
Una retrospectiva de gran relevancia dedicada a uno de los protagonistas más innovadores y controvertidos del arte italiano de la segunda mitad del siglo XX. La exposición reúne más de cien obras seleccionadas para restituir la complejidad de una investigación que atravesó pintura, fotografía, cine y televisión. La muestra ofrece una lectura crítica amplia, capaz de poner de relieve tanto la dimensión experimental como la icónica del trabajo de Schifano.
Palazzo delle Esposizioni – Via Nazionale, 194
“Mario Schifano” se configura como un evento amplio y estructurado, capaz de indagar la complejidad de uno de los protagonistas del arte italiano de la segunda mitad del siglo XX. La exposición no se limita a presentar una antología de obras, sino que propone un recorrido crítico que pone de relieve los inicios romanos, la progresiva contaminación entre fotografía y pintura y la significativa experiencia del cine experimental. A través de más de cien obras, la muestra aclara el papel central del artista en la redefinición del lenguaje pictórico en relación con la modernidad mediática.
La exposición es un proyecto curatorial de gran alcance dedicado a uno de los artistas más significativos, protagonista del Pop Art italiano y de la pintura contemporánea. La retrospectiva pretende ofrecer una lectura articulada de su producción, que atravesó pintura, fotografía e imagen en la Roma de la segunda mitad del siglo XX, en un momento histórico marcado por la transformación radical de los lenguajes visuales.
Los inicios romanos de Mario Schifano constituyen un capítulo fundamental para comprender la génesis de su lenguaje. Tras trasladarse muy joven a la capital, el artista entra en contacto con un ambiente cultural vibrante, atravesado por las tensiones entre la herencia del Informalismo y las primeras instancias de renovación que conducirán a la temporada de la llamada Escuela de Piazza del Popolo.
Roma, en aquellos años, es un cruce de artistas, intelectuales, cineastas y escritores. Las galerías privadas y los cafés del centro histórico se convierten en lugares de confrontación y experimentación. En este contexto, Schifano desarrolla una sensibilidad atenta a los cambios de la cultura visual, mostrando desde sus primeras obras la voluntad de superar tanto el naturalismo como la abstracción lírica dominante.
Las primeras obras revelan un interés por la superficie como campo autónomo de investigación. La materia pictórica se trata de manera directa, a veces áspera, con especial atención a la fisicidad del soporte. Sin embargo, es con los célebres monocromos cuando Schifano realiza un gesto radical: reducir la imagen a una pura extensión de color.
Estas obras, realizadas sobre papel entelado con esmaltes industriales, representan un momento de anulación simbólica. Al eliminar la figuración, el artista parece querer partir de un grado cero de la pintura. Pero esta reducción no coincide con un empobrecimiento expresivo: por el contrario, el color vibra sobre la superficie, conservando la huella del gesto y estableciendo un diálogo silencioso con el espacio arquitectónico que lo acoge.
Ya en sus inicios romanos se manifiesta el interés de Schifano por los signos de la modernidad urbana: inscripciones, marcas, señales de tráfico. El artista comprende que la nueva iconografía del presente ya no es mitológica ni histórica, sino producida por la sociedad de consumo. Al incorporar estos elementos a la pintura, inaugura una reflexión destinada a marcar toda su trayectoria.
La relación entre fotografía y pintura ocupa una posición central en la investigación de Schifano y encuentra en la exposición un amplio tratamiento. A partir de mediados de los años sesenta, el artista utiliza fotografías tomadas directamente o procedentes de periódicos y televisión como base para sus pinturas. La imagen fotográfica se convierte en una matriz que debe ser reelaborada, no en un modelo que deba reproducirse fielmente.
El lienzo se configura así como un espacio de traducción: el dato fotográfico se amplía, se granula, se altera cromáticamente. La pintura interviene para subrayar la distancia entre realidad y representación, entre documento e interpretación. En este paso se percibe la voluntad de Schifano de interrogar la propia naturaleza de la imagen técnica.
En las obras en las que fotografía y pintura se superponen, la superficie aparece estratificada. Transparencias, veladuras y signos gráficos interrumpen la continuidad de la imagen, evidenciando su construcción artificial. El artista no oculta el proceso, sino que lo convierte en parte integrante de la obra.
Esta práctica anticipa reflexiones que se volverán centrales en la cultura visual contemporánea: la manipulabilidad de la imagen, su circulación acelerada, la pérdida de un referente estable. Schifano demuestra cómo la pintura puede seguir desempeñando una función crítica, transformando la apropiación fotográfica en ocasión de análisis y distanciamiento.
Los llamados “paisajes TV” representan uno de los resultados más conocidos de este diálogo. Al fotografiar la pantalla del televisor e intervenir posteriormente sobre el lienzo, Schifano traduce el flujo televisivo en imagen pictórica. El resultado es una visión fragmentaria, a menudo atravesada por signos que perturban su legibilidad.
En estas obras, la televisión no es solo un sujeto iconográfico, sino un dispositivo conceptual: encarna la nueva condición perceptiva del hombre contemporáneo, inmerso en un flujo continuo de imágenes.
Un amplio apartado está dedicado a la producción de cine experimental, parte integrante de la poética schifaniana. Entre finales de los años sesenta y los setenta, el artista realiza películas que reflejan la misma tensión hacia la fragmentación y la contaminación lingüística presente en la pintura.
Estos trabajos se caracterizan por un montaje rápido, la ausencia de una narración lineal y el uso libre del color y la sobreimpresión. El cine se convierte en un laboratorio en el que experimentar nuevas modalidades de percepción, cuestionando la distinción tradicional entre artes visuales y artes temporales.
En la experiencia fílmica de Schifano, la imagen en movimiento no sustituye a la pintura, sino que constituye su extensión. El gesto pictórico se traduce en secuencias visuales que mantienen una fuerte componente poética. Incluso en el medio cinematográfico, el artista conserva una actitud lírica y visionaria, evitando tanto el documentalismo como la espectacularización.
La exposición presenta materiales fílmicos y documentales que permiten comprender la continuidad entre lienzo y película, entre superficie estática y flujo temporal. De este modo, queda claro que la obra de Schifano no puede reducirse a una única categoría disciplinar, sino que debe leerse como una investigación compleja sobre la imagen en la modernidad.
La instalación en la rotonda y en las siete grandes salas del piano nobile permite una distribución orgánica de las obras, respetando tanto la cronología como las articulaciones temáticas. La rotonda introduce al visitante en la dimensión inmersiva de la exposición, mientras que las salas posteriores desarrollan los principales núcleos de la investigación schifaniana.
La monumentalidad del espacio realza las obras de gran formato y permite un diálogo directo con la fisicidad de la pintura. Al mismo tiempo, las secciones dedicadas al cine y a los materiales audiovisuales encuentran ubicación en espacios adecuados para la recepción colectiva, reforzando la idea de un recorrido que atraviesa distintos medios.
En esta articulación espacial, la exposición “Mario Schifano” ofrece no solo una reconstrucción histórica, sino una experiencia crítica que invita a reflexionar sobre la persistente actualidad de su obra en el contexto de la cultura contemporánea de la imagen.
La exposición está promovida por la Concejalía de Cultura de Roma Capitale y por Azienda Speciale Palaexpo, que supervisan su orientación institucional y cultural. El proyecto expositivo es producido y organizado por Azienda Speciale Palaexpo, en colaboración con Intesa Sanpaolo y Gallerie d’Italia, socios estratégicos que contribuyen a la realización y valorización de la iniciativa. El Main Partner de la exposición es ENI, cuyo apoyo refuerza la dimensión nacional e internacional del proyecto. La exposición cuenta además con el apoyo de la Fondazione Silvano Toti, que contribuye a la promoción y desarrollo de las actividades culturales vinculadas a la muestra.
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